Almedíjar, como los demás pueblos de la Sierra, ha dependido siempre del  esfuerzo y del ingenio de sus habitantes para sobrevivir. La escasez de tierra cultivable, el terreno agreste y la falta de recursos naturales provocaron que se diversificaran las formas de ganarse la vida.

Esta diversidad de actividades, de alguna manera, ha marcado carácter. Cuando empezó la Feria de Oficios, hace ahora once años, todos nos sorprendimos de la variedad de saberes que atesoraban las personas más mayores: desde fabricar carbón, jabón o cestas hasta hacer pan, vino, aceite o embutidos.

Así que la Feria de Oficios de Almedíjar no es más que una ventana a los conocimientos acumulados y atesorados durante generaciones, que vamos enriqueciendo año tras año con las aportaciones de los vecinos. No hay que olvidar que la Feria es posible porque los habitantes de Almedíjar apoyan, cuidan y participan en este acontecimiento que ya está empezando a ser tradicional.

 

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